¿Influencers o periodistas? Esa es la cuestión

Vivimos en una época del cambio constante, gran parte de ello debido al auge de las nuevas tecnologías que están transformando nuestra forma de entender el mundo y, por consiguiente, de comunicarnos, explicar nuestras experiencias, transmitir nuestras sensaciones y contar nuestra historia.

 

Hoy en día existen nuevos canales que nos permiten romper barreras y llegar a un público mucho más amplio. Una nueva realidad que viene determinada por el uso de Internet y, especialmente, las redes sociales. Nuestra sociedad está cada vez más conectada y siente la necesidad de estar informada las 24 horas del día, los 7 días de la semana.

 

Y es en este contexto global que nace una nueva figura en el mundo de la comunicación, un nuevo rol que usan las empresas para llegar al consumidor final: los denominados influencers, personas que cuentan con cierta fama o credibilidad sobre un sector o tema en concreto y, por su presencia e influencia en las redes sociales (especialmente en Instagram y Youtube), pueden llegar a convertirse en prescriptores interesantes para una marca. Un rol que siempre ha estado atribuido a los periodistas, vanguardistas y líderes de opinión pública que han marcado la agenda sobre qué temas deben estar en boga.

¿Qué diferencia a los influencers de los periodistas?

Muchas marcas se preguntan qué rumbo debe tomar su comunicación y hacia dónde dirigir los recursos. En un contexto global en constante cambio se pueden llegar a plantear si es mejor arriesgarse por las nuevas tendencias y sumarse al carro de los influencers o, por el contrario, si es más prudente continuar con una apuesta segura que funciona bajo la batuta de los periodistas.

 

Los influencers destacan especialmente por su afán por los contenidos creativos, diferentes, frescos, sin corsé. Tiene más margen de maniobra porque no tienen que responder a las líneas editoriales marcadas por los medios de comunicación, tal y como sucede con los periodistas. El ingenio es su mejor aliado. No obstante, un periodista también puede escribir contenidos para marcas dentro del espacio creativo que le ofrece el periodismo, con rigor y contrastando fuentes, lo que le brinda una credibilidad aplastante que le permite presentarse como un buen prescriptor ante la masa crítica.

 

Pero desde nuestro punto de vista, ambos prescriptores son clave y van de la mano. El trabajo de los influencers y periodistas es complementario, por lo que las empresas deben apostar por ambas líneas de trabajo, en función del público al que quieran llegar, del evento que organicen y de los recursos que quieran destinar. Son muchas las diferencias que separan ambos prescriptores, pero les une un objetivo común: comunicar.

 

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