El Método de las Tres Habitaciones

Los que hayáis visitado las oficinas de Barcelona de Unit Elements sabéis que tenemos tres salas de reuniones. Y también que nos encanta empezar el día con un buen objetivo, con muchas ganas y con creatividad. Hace un tiempo os comentamos lo que habíamos aprendido de Pixar. Hoy hemos descubierto uno de los métodos que su compañía hermana, Disney, usa para conseguir los resultados más creativos.

 

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Por lo visto, a Walt Disney le echaron del periódico donde trabajaba de joven porque, según ellos, le faltaba imaginación. Veinte años más tarde, tenía la compañía más imaginativa hasta el momento, una auténtica fábrica de sueños que pronto va a cumplir cien años.

 

Y para fomentar la creatividad de todo su equipo ideó el sistema de brainstorming de las Tres Habitaciones.

 

Habitación de los Soñadores

 

Todos los creativos de la compañía Disney empezaban su proceso en esta habitación. Era el lugar más cómodo de las oficinas, donde la temperatura era más agradable, con los mejores cojines en las sillas.

 

Aquí los creativos se concentraban en disparar ideas. Era su única misión: sentarse y soñar despiertos y dar rienda suelta a toda su creatividad. ¡Sin ningún tipo de filtro! Lo único que tenían en mente era a su público, fuesen niños, adultos o familias. ¿A partir de ahí? Todo permitido. Walt insistía en que tuviesen las ideas más locas, absurdas e interesantes que pudiesen. Que les diesen vueltas, que intentasen darles forma divirtiéndose con ellas. La pregunta clave era “¿Y por qué no?”.

 

Habitación de los Realistas

 

Cuando el equipo creía tener una idea más o menos formada, cambiaba de habitación. Se iba a la de al lado, una sala blanca con luces también cálidas, pero con sillas de despacho con ruedas, y con mesas formando un círculo.

 

Aquí la misión era completamente distinta: había que coger la idea que habían desarrollado en la habitación anterior y formular una nueva pregunta. En este caso, “¿Cómo?”. Era el turno de darle vueltas y concretar la forma de la idea, intentar encontrar la manera de que tuviese sentido. Había que definir personajes, definir tramas y tiempos, hasta que tomasen forma de película, de cortometraje, de cuento o de atracción de Disneylandia.

 

En la Habitación de los Realistas solo había una cosa prohibida: plantearse si algo era viable o no.

 

Habitación de los Aguafiestas

 

Bienvenidos a la prueba final. Los creativos tomaban en esta sala un nuevo rol: el de críticos. Este lugar era un poco distinto: la distribución en círculo desaparecía para dar lugar a una estructura de aula de escuela, y las sillas pasaban a ser algo más rígidas y con reposabrazos.

 

Aquí la pregunta era “¿Qué falla?”. Había llegado el momento de analizar con lupa las propuestas. Se comprobaba si todos habían trabajado al máximo, si la idea podía resultar confusa o si se entendía tal como el equipo quería, si merecía la pena usar el tiempo en ese proyecto, qué sensaciones despierta y, en definitiva, qué se le podía mejorar.

 

¿Y entonces?

 

Si una idea no conseguía superar la Habitación de los Aguafiestas, volvía al principio, a la Habitación de los Soñadores, donde el ciclo empezaba de nuevo. Disney siempre recomendaba que, antes de abandonar un proyecto, hubiese hecho el ciclo entero varias veces.

 

Si, en cambio, una idea pasaba por la Habitación de los Aguafiestas sin que nadie se quejase, Walt permitía que se la contasen y empezaba a poner a los equipos manos a la obra para su producción.

 

Con este sistema, Disney evitaba que le presentasen una historia que todavía tuviese que madurar, y no mataba proyectos que podrían haber sido un auténtico éxito por culpa de haberlos planteado antes de tiempo.

 

Nosotros tenemos muchas ganas de meternos en las salas de reuniones y probar esta técnica en nuestros briefings creativos. ¿Y tú? ¿Ya estás separando los mejores cojines para poner en práctica el Método de las Tres Habitaciones?